

En el caso de esta variedad de SIO2, si la gema la exponemos a la luz solar incidiendo sobre ella sin atravesarla, presenta un color gris oscuro a gris claro.
Por el contrario, si hacemos que la luz solar la atraviese (luz transmitida), podemos apreciar amarillo claro o blanco lechoso dependiendo del tamaño grosor y de la turbidez de cada ejemplar.
Cuando las piedras las escondemos del sol y las introducimos en el interior de un habitáculo con zonas de sombras, podemos buscar una cierta longitud de onda de la luz solar, que al entrar en las piedras nos ofrezcan un color azul.
Las piedras se comportan de igual manera en el crepúsculo del sol.
Tanto al amanecer como al atardecer los rayos del sol atraviesan 40 veces más partículas que se encuentran en la atmosfera que los rayos del sol de mediodía, este tipo de longitudes de onda solar, nos ofrecen una temperatura de color de aproximadamente 2000k (grados kelvin).
En ese momento del día, buscando sombras y girando las piedras, podemos apreciar el color azul con mayor o menor intensidad.
Para este tipo de pruebas se necesita que los rayos del sol estén en su máximo esplendor y no sean interferidos por nubes o inclemencias meteorológicas.
Las pruebas se realizaron durante un año entero, comprobando en todas las estaciones del año y diferentes meses y días y los resultados eran muy similares.
En ese momento me di cuenta de que la piedra podía presentar un efecto óptico conocido denominado opalescencia, que se suele apreciar en gemas de color blanco lechoso, pero me sorprendió que se pudiera apreciar en una piedra de color gris oscuro y que además no fuera ópalo.
Necesitaba hacer pruebas con luces incandescentes y led para poder conseguir el efecto con algún otro tipo de iluminación.


Comencé por exponer las piedras a una fuente de luz incandescente con una temperatura de color de 3500k (grados kelvin), la distancia de la fuente de luz con la piedra es de aproximadamente 1 metro.
En ese momento, al incidir con una linterna led de luz fría de unos 6000k (grados kelvin) haciendo que la luz de la linterna entre en la piedra perpendicularmente, a una distancia de aproximadamente 50 cm, pierde totalmente su color estable gris y pasa a verse de color azul claro.
Existen zonas del interior de la piedra que, si la luz no penetra por un igual en toda ella, se pueden apreciar sombras de su color estable gris.
Si la piedra la exponemos a luz led de 6000k (grados kelvin) de temperatura de color, aproximadamente a 1 metro de distancia, e incidimos sobre ella con una linterna led, también con una temperatura de color de unos 6000k (grados kelvin), como en el caso anterior, perpendicularmente y a una distancia de unos 50 cm, el color estable gris se pierde y podemos apreciar la gema de color violeta muy claro (lila).
Es interesante que la potencia de la linterna se pueda regular, de esta manera podemos ir controlando la intensidad con la que incidimos en el interior, porque influye en el comportamiento de esta.
Si la intensidad de la luz con la que incidimos es demasiado fuerte la piedra pierde el color estable gris y se vuelve blanco lechoso y turbio, en cambio, si nos retiramos de la piedra o incidimos en ella desde una distancia lejana no podemos apreciar el efecto y apreciamos el color estable gris.
Tanto el azul, como el lila, se aprecian a una distancia de unos 50cm regulando la intensidad de ambas fuentes de luz.
Pero si en ambos casos, retiramos las piedras de las diferentes fuentes de luz de exposición, tanto la luz de 6000k o la luz de 3500k, incidiendo con la linterna led en posición perpendicular y a unos 50cm de distancia esos colores desaparecen y la gema se ve blanco lechoso con tonos amarillos.
Solo hay que buscar un equilibrio entre ambas luces en distancia, intensidad de luz y fuerza de entrada en la gema y podemos apreciar diferentes colores en la misma piedra.
Esta variedad de SIO2 experimenta un claro efecto óptico con la combinación de las longitudes de onda que difracta y dispersa la piedra, la intensidad de la luz con la que se incide en la misma y la exposición a una fuente de luz de diferentes temperaturas de color nos permite observar estos efectos.
El efecto es similar al efecto opalescencia, pero en este caso no se produce un efecto nacarado ni azulado superficialmente, puesto que el color estable de la piedra gris se pierde y podemos apreciar la totalidad de esta de color azul o violeta claro en diferentes condiciones como explico anteriormente.
La luz natural solar, está muy bien equilibrada en cuanto a longitudes de onda electromagnética. Por el contrario, la luz incandescente, halógena y luz de la vela es rica en longitudes de onda larga que ofrecen colores como el rojo, naranja, amarillo y rosado.
La luz blanca fría de fluorescentes o led, son ricas en longitudes de onda corta y ofrecen colores azul, añil y violeta.
Para que se produzca estos efectos en diferentes tipos de muestras grises estudiadas, la luz de la linterna tiene que atravesar la piedra y entrar perpendicularmente al eje central para que se distribuya la luz en el interior y se aprecie mucho mejor el efecto.
En todos los casos anteriores, los colores se aprecian mucho mejor cuando la gema está colocada sobre una base de color blanco, igualmente que con cualquier otra gema que se analice o examine (diamante, rubí, zafiro etc).





